Celeste no teme ser denunciada, desafía, redobla sus críticas y escala el conflicto internacional
Lejos de bajar el tono de la polémica que desató tras sus declaraciones contra el capitán de la selección francesa, Celeste Amarilla volvió a encender el debate con un duro descargo en el que descartó pedir disculpas a Kylian Mbappé y aseguró que es el delantero quien debe retractarse por haberla calificado de «mujer despreciable e indigna». Aunque admitió que escribió sus primeros mensajes «con la sangre hirviendo» tras la eliminación de Paraguay del Mundial 2026 y eliminó las expresiones de contenido racista de sus redes sociales, sostuvo que mantiene firme el fondo de su posición.
En una conferencia de prensa cargada de críticas, la legisladora apuntó contra la dirigencia del fútbol internacional. Cuestionó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Alejandro Domínguez, y también criticó al presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison. Además, afirmó —sin exhibir pruebas durante la conferencia— que existieron presiones internacionales para intentar silenciarla, involucrando incluso al presidente francés, Emmanuel Macron.
«No le tengo miedo a la FIFA ni a Macron», sentenció Amarilla al restar importancia a las acciones anunciadas por la Federación Francesa de Fútbol y a las repercusiones diplomáticas del caso. La senadora aseguró que seguirá defendiendo sus posiciones desde el Congreso y reivindicó su investidura parlamentaria, mientras la controversia continúa creciendo y suma nuevas reacciones tanto en Paraguay como en el ámbito internacional.
